Impuesto a Internet en México: ¿Cómo ir contra la corriente?
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Las propuestas de qué tipo de productos y servicios gravar suponen medidas inteligentes y planeadas en las cuáles los ciudadanos paguen lo que consumen pero recibiendo servicios de calidad.
El gran problema de los impuestos en un país como México es que las políticas fiscales van en contra de la lógica de otros países e incluso expertos en los temas económicos, en las que, por una causa u otra, se grava lo que en otros países se le considera un derecho humano e incluso un servicio básico garantizado.
“Prometo bajar el Impuesto sobre la renta”, “lo que tú pagues de contribuciones lo recibirás en productos y servicios de calidad”, “contribuye al combate a la pobreza” son tan sólo las típicas frases que cada año electoral, la clase política se ha encargado de decirlas hasta la saciedad con tal de ganarse unos votos y asegurarse un lugar como funcionarios públicos.
¿Lo lamentable? querer suponer que ciertos productos y servicios, como el acceso a Internet, sea un lujo, pretender que un impuesto de 3% a las telecomunicaciones no impacta, es porque no ha leído todo el transfondo de la situación, ya que NO SÓLO es ese nuevo impuesto, son costos de operación afectados por el aumento del ISR, IVA y otros tantos agregados que se cargan al consumidor final, a ello se suma una velocidad de conexión y servicio deficiente en comparación con países similares a México.
Discutir DOS MESES un pellejo de 2% de “combate a la pobreza” para que al ‘cuarto para las doce’ impongan gravámenes que afectan ENORMEMENTE a los contribuyentes cautivos en tiempos de RECESIÓN ECONÓMICA, eso es 1) Un suicidio 2) Atentar contra la lógica 3) Una infamia.
Lo peor, que quienes se asumieron como acérrimos críticos, ahora bajo el amparo del cargo público, se contradicen.
Así pues, un crimen más se está consumando.






