Uno de los juegos más conocidos de Nintendo recobra vida en esta animación basada en la técnica stop-motion, usando materiales como papel [cuadriculado o gráfico para dar la sensación de dibujar cada pixel], lápices de colores y cartón, según su autor, fue un proyecto final para el Boston Collegue.

En total se capturaron 300 cuadros en 36 horas de trabajo con la música de fondo del videojuego.

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